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Líder opositor cubano escribe al presidente de EEUU
junio 13, 2017

Carta abierta al Sr. Donald Trump, presidente de los Estados Unidos de
América

Coordinador General de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU).

Santiago de Cuba, 6 de junio de 2017.

Distinguido Señor,

Reciban Ud. y su respetable familia nuestro sincero y cálido saludo.

Sr. Presidente, en momentos en que muchos esperamos el anuncio de la
política que seguirá su administración hacia Cuba, me dirijo a Ud. como
responsable del mayor movimiento opositor de Cuba y como ciudadano
preocupado por el futuro de mi patria, que ve en EEUU al mejor amigo del
pueblo cubano y al primer defensor de la libertad y la democracia en el
planeta.

Cuando en diciembre de 2014 se anunció la política que su predecesor,
Barack Obama, había decidido seguir respecto a Cuba, nuestra
organización, la Unión Patriótica de Cuba, después de un profundo
análisis, decidió apoyar el proceso de acercamiento. Por varias razones
creímos y seguimos creyendo que en esos momentos ésta era una idea
inteligente que merecía ser desarrollada. En el peor de los casos, la
nueva postura de la administración norteamericana arrojaría luz sobre
cuáles debían ser los próximos y más efectivos pasos a seguir.

Los importantes gestos de buena voluntad del Sr. Obama destruirían la
vieja y falsa justificación del régimen castrista de que EEUU es el
principal responsable de la profunda miseria en que vive nuestro pueblo.
Pensábamos igualmente que el dictador Raúl Castro podría haber optado
por actuar con un mínimo de cordura, y que por sus deseos de profundizar
las relaciones con EEUU y la Unión Europea, en busca de beneficios
económicos, disminuiría su represión contra los opositores pacíficos y
los periodistas independientes de nuestro país. Pero la realidad ha sido
otra. La tiranía castrista se ha estado beneficiando de la buena
voluntad del gobierno estadounidense sin ceder un ápice en su actitud
represiva. Ante la falta de presión real por parte de EEUU y la UE, el
régimen castrista ha incrementado la represión contra los demócratas
cubanos como no se había visto en muchos años.

Durante el último año se ha triplicado el número de prisioneros
políticos. Nuestros presos son sometidos a golpizas y torturas a un
grado superior al padecido en los últimos catorce años. En 2016 y 2017
aumentaron de manera significativa la persecución, las detenciones
arbitrarias, las golpizas, los allanamientos y los robos de las “fuerzas
del orden” en hogares de opositores pacíficos. Por si fuera poco, las
restricciones y el acoso al ¨trabajo por cuenta propia¨ echan por tierra
el optimismo de aquellos que esperaban al menos una mayor libertad
económica.

En las circunstancias actuales, la lucha por la democratización de Cuba
se hace muy difícil sin el decidido apoyo de EEUU. Algunos ingenuamente
creen que se puede avanzar hacia la democracia participando en el
“proceso electoral”, impuesto por el régimen. Pero, ¿Quién puede pensar,
cuando asaltan tu hogar, te golpean, roban la comida de tus hijos y te
encarcelan y torturan solo por intentar desarrollar una actividad
didáctico-recreativa para niños, que el régimen va a permitir a los
demócratas verdaderos obtener cuotas reales de poder político en su
entramado totalitario?

Durante más de medio siglo nuestra nación ha sufrido un régimen
totalitario de carácter estalinista. Todos sabemos que no se sale de un
régimen de ese tipo a menos que los herederos del poder abandonen el
control y la represión, y que el mundo democrático apoye decididamente a
quienes luchan por la libertad.

La política, como la medicina, exige tratamientos efectivos. El
castro-comunismo es un peligroso germen que produce grave infección, al
que hay que combatir con efectivos “antibióticos”. Contra el castrismo
se precisan tratamientos que impidan su propagación a otras naciones
—Venezuela y Nicaragua, por citar dos ejemplos— y que propicien su
completa eliminación en la nación donde más daño ha causado: Cuba.

Somos conscientes de que la principal responsabilidad en la lucha contra
el castrismo es de nosotros los cubanos, por ser los que más lo
sufrimos. Pero en un mundo donde los tiranos se apoyan mutuamente,
necesitamos ayuda de los países democráticos para acabar con la
dictadura. Por una cuestión moral y también práctica, los amantes de la
libertad y las democracias de todo el mundo deberían apoyar todo lo
posible a quienes luchamos contra el totalitarismo.

Algunos se muestran preocupados por los millones de dólares y miles de
empleos que dicen perdería EEUU si Ud. revierte las medidas del Sr.
Obama. Sin embargo, pocos reconocen que la intervención estatal del
castro-comunismo en Cuba, Venezuela y otros países trae consecuencias
económicas muy costosas para EEUU. Pocos mencionan las enormes sumas de
dinero que EEUU ha tenido que gastar y deberá seguir gastando para
defender la democracia y los derechos humanos, siempre amenazados por el
castro-comunismo en el continente americano y fuera del mismo.

Hay quienes plantean que de revertirse las políticas del expresidente
Obama, el sucesor de Raúl Castro se atrincheraría en el inmovilismo en
lugar de avanzar hacia una mayor apertura. Nosotros consideramos que,
independientemente de la política que EEUU mantenga hacia Cuba, Raúl
Castro y su posible sucesor en 2018 —sea quien sea— no van a ceder el
control efectivo del país por temor a perder lo robado por la élite
castrista al pueblo cubano, y sobre todo por temor a enfrentar la justicia.

A la vista del comportamiento criminal que el castrismo se empeña en
mantener contra el pueblo cubano, su apoyo a la represión chavista
contra el pueblo venezolano, sus estrechas relaciones con otros
regímenes que pisotean los derechos de sus ciudadanos —tales como los de
Siria, Corea del Norte e Irán—, su discurso hostil contra EEUU y su
falta de cooperación en temas como la extradición de prófugos de la
justicia estadounidense, creemos que es el momento de revertir al máximo
unas políticas que solo benefician al régimen castrista y muy poco o
nada al pueblo oprimido. Es el momento de imponer fuertes sanciones al
régimen de Raúl Castro, y también al de Nicolás Maduro. Por su destacada
posición en el mundo libre, EEUU no debería permanecer indiferente ante
los crímenes que ambos regímenes cometen contra sus pueblos.

EEUU debe seguir siendo el primer defensor de los que carecen de
derechos y libertades en el mundo. Es el mundo libre quien debe aislar y
castigar a dictaduras impenitentes. No es al supuesto aislamiento que,
según The New York Times, produciría a EEUU revertir la política hacia
Cuba a lo que su Administración debe temer. Su Administración, su pueblo
y los demócratas del planeta a lo que debemos temer es a un mundo donde
no se castiguen los excesos de los tiranos.

El castrismo nunca ha dejado de ser uno de los principales enemigos de
EEUU, como también ha sido y es el principal enemigo del pueblo cubano.
Por eso, estoy seguro de que coincidiremos en que a los criminales que
no mejoran su conducta se les debe castigar y no premiar. Cuando esos
criminales están al frente de un país, su castigo es un alto deber moral
y una necesidad política ineludible.

Atentamente,

José Daniel Ferrer García

Coordinador General de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU)

Santiago de Cuba, 6 de junio de 2017.

Source: Líder opositor cubano escribe al presidente de EEUU –
www.martinoticias.com/a/lider-opositor-cubano-escribe-a-donald-trump/146828.html