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Cuba y toneladas de tomates podridos
Marzo 23, 2017
por Fernando Ravsberg

HAVANA TIMES — Decenas de toneladas de tomates se pudren en Guantánamo
porque nadie las recoge, según nos cuenta la periodista Lilibeth Alfonso
en su blog personal. Al parecer no hay diésel para los camiones
particulares que podrían distribuirlo entre la población.

Sin embargo, la escasez no afecta a los vehículos de los cuadros del
Ministerio de Agricultura ni a los modernos 4X4 coreanos de la dirección
de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), que siguen
consumiendo diésel por las calles de La Habana, circulando de oficina en
oficina.

El colega Singh Castillo escribió en Cartas desde Cuba que “en el valle
de Caujerí se pudre el tomate. Sucede por responsabilidad de todos los
involucrados en el tema, comenzando por campesinos, cooperativas,
empresa estatal, delegaciones municipal y provincial de la Agricultura”.

Agrega que se “subestimaron los rendimientos a alcanzar en esta cosecha
(…) escasearon las cajas y resultaron insuficientes el transporte y, lo
principal, los destinos”. Y termina asegurando que “esta cosecha es el
paradigma a seguir en lo adelante”, tal y como si fuera la primera vez
que esto sucede.

El ingeniero agrónomo Fernando Funes asegura que, cada año, se pierde en
Cuba el 50% de lo cosechado por malos sistemas de recolección, falta de
sitios de almacenaje, incapacidad de procesar los productos, deficientes
sistemas de transporte y una pésima distribución.

Un dirigente de la ANAP me dijo que habían solucionado el problema de
los alimentos que se pudren cuando nadie los distribuye. Obligan a los
campesinos a tomar un seguro que les paga todo lo que se pierde. Botan
el sofá sin resolver el problema esencial.

A la burocracia agrícola no le preocupa que se pierdan decenas de
toneladas de tomate, les da igual que el país desembolse cada año U$D
2000 millones en alimentos o que el cubano de a pie deban gastar más de
lo que gana para llevar la comida a su hogar.

Tampoco parecen tener en cuenta que la agricultura consume el 60% del
agua en medio de la sequía que vive Cuba. ¿Cuánta se desperdicia regando
tomates que se pudren en los campos de Guantánamo y los demás productos
que se pierden a lo largo de toda la isla?

¿Cuánta agua gastó Cuba y cuanto petróleo importó para regar esos
tomates que hoy se pudren en los campos? Foto: Raquel Pérez Díaz
Los costos por la “falta de previsión” de la burocracia agraria no
quedan ahí. Ahora, cuando se busca ahorrar combustible en todos los
sectores, deberíamos calcular también cuanto petróleo se importó para
impulsar el agua con la que se regó inútilmente esos campos.

Durante décadas han dado diferentes justificaciones para las malas
cosechas, en general eran culpa del tiempo, de la sequía o del exceso de
lluvias. Ahora se han superado, culpan al buen tiempo y explican que
“subestimaron los rendimientos a alcanzar en esta cosecha”.

¿Como se explica que a Cuba no la “sorprenda” nunca un ciclón y que sea
incapaz de prever una buena cosecha? Es sencillo, la Defensa Civil no
deja nada al azar, se prepara para enfrentar cualquiera de las variantes
y utiliza todos los recursos que sean necesarios, por eso salva vidas.

¿Habrá que alertar a todos los campesinos que si el tiempo está bueno,
hay semilla suficiente, se controlan las plagas y se trabaja duro pueden
terminar provocando una crisis en nuestros funcionarios? ¿Habrá algo más
ridículo que hablar de superproducción en los campos de Cuba?

El enorme edificio del Ministerio de la Agricultura de Cuba es una
especie de monumento vivo a la burocracia. Foto: Raquel Pérez Díaz
No hay que ser Einstein para saber que no se obtendrán resultados
diferentes en la agricultura mientras se mantengan las mismas
instituciones rectoras, los mismos hombres dirigiéndolas y se continúen
utilizando los mismos mecanismos que han fallado durante décadas.

Afirma el colega Singh Castillo que la pérdida del tomate es
“responsabilidad de todos los involucrados”. Este es un análisis
infalible para que al final de la reunión la culpa de los errores no la
tenga nadie, tal y como dice la canción del dúo Buena Fe.

Ante cosas como esta, que afectan la economía nacional y la domestica,
no puede diluirse la responsabilidad entre todos. El viejo principio de
“trabajo colectivo y responsabilidad individual” es el que permitiría
deshacerse de los dirigentes más ineptos y poner en atención al resto.

Pueden seguir convocando reuniones para hacer análisis, pero estos
desaguisados seguirán repitiéndose mientras los funcionarios no paguen
la ineficiencia perdiendo sus cargos y los privilegios que de ellos se
derivan: oficinas climatizadas, carros, gasolina, internet, viáticos y
viajes.

Source: Cuba y toneladas de tomates podridos – Havana Times en español –
www.havanatimes.org/sp/?p=122418