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Cuba en cuento
Los cuentos de los opositores cubanos en el Foro de Oslo
Arnaldo M. Fernández, Broward | 31/05/2016 7:05 am

Te convido a creerme cuando digo futuro
Silvio el Necio, 1969
A medida que iban resolviendo a su favor el problema del poder, Fidel
Castro y su grupo político imprimieron sentido de cuento futurista a ese
fenómeno histórico denominado revolución cubana. Su último relato es el
Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, discutido en
el VII Congreso del PCC.
El epifenómeno denominado disidencia, resistencia u oposición trasiega
con igual sentido sin resolver el problema del poder. Aquel larguísimo
cuento del PCC recula ante los cuentos cortos del grafitero Daniel “El
Sexto” Maldonado en el Foro de la Libertad (Oslo, Noruega, mayo 23-25 de
2016). Uno acerca del futuro de Castro y su grupo político reza: “No se
caen. Nosotros los tumbamos”. Y el otro remacha: “El futuro soy yo”.
Ahora sí
Los cuentos de los opositores cubanos en el Foro de Oslo (ver foto)
entusiasman al exilio, que no pudo tumbar a Castro y su grupo en la
guerra civil. Y es que apenas tenía como apoyo la segunda estación más
grande la historia de la CIA con unos $50 millones de presupuesto anual.
Esos dólares de la década de 1960 equivalen a $333 millones de dólares
actuales y sobrepasan a todos los fondos asignados a los planes de
transición a la democracia en Cuba desde 1996, pero esta causa sublime
no depende del dinero de afuera que se invierta en ella, sino del
talante patriótico de la oposición y del pueblo dentro.
Ya en la edición 2014 del mismo foro, Yoani Sánchez contó que la memoria
flash desencadenaba en Cuba una revolución underground. Ahora el exilio
puede afincar aún más su entusiasmo porque, como informaron los medios
en Miami, los cuentos de los opositores cubanos en Oslo no solo “revelan
la Cuba sin libertades”, algo que todavía no sabíamos en medio siglo de
castrismo, sino que también “explican su solución a la Cuba oprimida”.
Estas soluciones ponen al castrismo contra la pared y superan en
racionalidad a los desafortunados planes de alzarse o invadir, bloquear
y sabotear. El Sexto contó que con “el poder del arte” se transforman
mentes y corazones, tal y como queda bien acreditado con su propia
presencia en Oslo: los opresores no aguantaron más y abrieron las
puertas de su celda. La refugiada Rosa María Payá contó algo que el
exilio tampoco sabía: “El totalitarismo no se ha roto en Cuba”. Y volvió
a contar que la solución es “un plebiscito que determine el futuro del
país”, algo que jamás se acometió desde exilio, como hace ella hoy, pese
a que los plebiscitos vienen dando estupendos resultados desde que el
Partido Pro Derechos Humanos de Cuba trató de armar uno a fines de 1988.
Nunca es tarde
Líderes opositores de alto vuelo, como Manuel Cuesta Morúa y Laritza
Diversent, forzaron a la dictadura a dejarlos viajar a Oslo, pero Berta
Soler quedó en tierra por efecto de la represión, que está peor que
nunca y se ensaña con los opositores que necesitan volar y volar para
cumplir sus compromisos de libertad y democracia.
Sin embargo, Estados Unidos y la Unión Europea no asumen este compromiso
con tanta dedicación. A pesar de casi sesenta años de críticas al
castrismo y de análisis hasta doctorales de proyectos políticos
emergentes de la resistencia, Washington restableció relaciones
diplomáticas con La Habana, mientras que Soler se resignó a contar así
la posición de Bruselas con respecto a las Damas de Blanco: “Somos
Premio Sajarov, pero la Unión Europea nos ha abandonado”.
Allá en Oslo, Orlando Luis Pardo Lazo contó por qué: “La realidad en
Cuba no ha cambiado, pero sí la política exterior de otros países con
relación a la Isla”. No se trata de que pasan y pasan los años sin que
en Cuba pase nada, sino de que los demás países no se dan cuenta de que,
con el paso del tiempo, queda demostrado el cuento deslumbrante que hizo
el Dr. Oscar Elías Biscet al aterrizar en Miami: “El gobierno ya no
puede derrocar a la oposición”.
El Dr. Biscet obligó a la dictadura a concederle salida al exterior y
recogerá la Medalla de la Libertad que el presidente Bush le concedió en
2007. Esta medalla dará mayor impulso al Proyecto Emilia, que declara
ilegítimos al parlamento y al orden constitucional vigentes en Cuba y
convoca al “pueblo cubano a que suscriba este proyecto para dar pasos
hacia una Cuba soberana, democrática, libre y justa”.
El proyecto se lanzó en enero de 2013 y ha tenido tanto éxito que el Dr.
Biscet cuenta, con exquisito sentido futurista, que “más de 3.000
firmas” recogidas en tan solo tres años se convertirán en “una multitud
que le ponga fin a la dictadura”.
Coda
El epifenómeno acompaña al fenómeno principal sin ejercer influencia
relevante.

Source: Cuba en cuento – Artículos – Opinión – Cuba Encuentro –
www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/cuba-en-cuento-325679